Autor: Javier Pérez

Autor: Javier Pérez

Mi nombre es Javier, soy un onubense de 38 años que aunque en mi carta de presentación figuren los estudios de Filología inglesa y Comunicación Audiovisual, de lo que más orgulloso puedo sentirme es de mi currículum viajero y de la cantidad de experiencias que el viajar me ha proporcionado a lo largo de mi vida.

Esto fue lo que me llevó a fundar Viajando Diferente, una agencia de viajes alternativos en la que no serás un turista, serás un viajero.

¡La Mejor playa del Mundo la tenemos aquí!

¿Cómo se te quedaría el cuerpo si te dijeran que la mejor playa del mundo no se encuentra ni el Caribe, ni en las Islas Seychelles ni en las mismísimas Madivas ni tampoco en ninguna otra isla del Sudeste Asiático? Pues no, definitivamente nos pilla mucho más a mano, o al menos así lo entienden los redactores del famoso rotativo británico The Guardian que le otorgaron el título de la Mejor Playa del Mundo a la gallega Playa de Rodas.

Playa de Rodas con su forma de media luna y sus arenales blancos y aguas turquesas

Ubicada dentro del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, y más concretamente en las Islas Cíes, se esconde este pequeño paraíso más de un kilómetro de extensión, de rubias arenas y aguas cristalinas que, sin quererlo, y a raíz del popular artículo ha visto como el interés por visitarla ha superado todas las expectativas y ha sido capaz de desbordar las peticiones de acceso al archipiélago.

Mirador desde donde se observa la unión de las Islas de Monteagudo y Faro mediante la «media luna» que conforma la Playa de Rodas.

Pero no, las Cíes no han sucumbido al turismo fácil de masas ansioso por llenar sus stories de Instagram o Facebook con la postal de moda y ha sabido protegerse de esas hordas de turismo que poco les importa la conservación o el entorno mientras sus tarjetas de memoria vayan llenas de morritos con “la playa del momento” de fondo.

Paseando por la Playa de Figueiras

Algo de culpa tendrán las autoridades gallegas que han sido capaces de reaccionar ante tal desmesura y han restringido el acceso al parque a un número limitado de visitantes diarios (no más de 2200), del mismo modo, ha prohibido visitas durante gran parte del año para la tranquilidad de la flora y la fauna local, y ha conseguido llevar a cabo una medida ejemplar consistente en no ofrecer al visitante el servicio de papeleras y contenedores donde recoger su basura, y es cada individuo el encargado de portar sus desperdicios consigo mismo de vuelta a casa obligándolo a tomar consciencia de que el mantenimiento de un entorno así es responsabilidad de todos. De este modo el archipiélago compuesto por las islas de Monte Agudo, San Martiño y O Faro tienen garantizada esa dosis de paz y de mimos que todo paraíso necesita para sobrevivir.

Uno de los embarcaderos de la isla

Mi primera sensación al bajarme de barco que me llevó desde Vigo al muelle de la Playa de Rodas fue la de estar pisando una isla caribeña pseudo-virgen muy lejos del territorio español. Necesité muy poco para comprender que lo complicado que me había resultado adaptarme al día y la hora específica en la que me habían querido asignar el billete, más las varias llamadas telefónicas que tuve que hacer antes de desplazarme a Galicia estaban más que justificadas y, de hecho, las entendí como obligatorias ya que un enclave como aquel siempre debería preservar ese sistema de trabas y limitaciones si no quería convertirse en un templo profanado.

Pero por fin estaba en las Cíes y eso era motivo de celebración. Sentía que se me iban a saber a poco mis horas allí y por un momento llegué a bloquearme sin saber por dónde empezar: darme un baño en Rodas, hacer alguna de las tres rutas de senderismo que las islas te ofrecen, tomar el sol, o andar hacia alguna de las calas más alejadas para tener la sensación de exclusividad absoluta mientras sacaba de la mochila el libro que por entonces me tenía enganchado.

Finalmente opté por hacer la ruta del Faro de Cíes, que a pesar de ser la más larga (7km ida y vuelta), también resultó ser la más completa). Quizás esto me diese una perspectiva más completa de la dimensión real de las islas. Al ser tan temprano, el calor no apretaba con tanta fuerza todavía y creo que no me confundí al tomar la decisión. Miradores, observatorios de aves, diversas playas, un variado ecosistema y el premio final del faro coronando un cerro fueron los distintos elementos con los que me fue premiando la ruta elegida.

Observatorio de aves con el que topé en mitad de la ruta que hice.

 He de decir que existen rutas para todos los gustos y con distintos niveles de exigencia. Aquí te dejo otras alternativas: Ruta del Faro da Porta (5 km), Ruta de Monteagudo, que te conduce hasta el faro de Peito (6Km) y la más corta de toda por si vas con el tiempo más justo, la Ruta Alto do Principe (3Km), que te regala una vista panorámica de la isla que bien justificará haberle dedicado un rato a la caminata.

Lago que se forma detrás de la Playa de Rodas

Independientemente que la Playa de Rodas sea la que se lleva todos los elogios, las Cíes te ofrecen numerosas alternativas para darte un baño, y albergan calas y playas que cubren todos los gustos y necesidades, desde la nudista das Figueira, a calas coquetas y con mucho encanto como la de Nuestra Señora, o la más alejada y misteriosa de dos Viños.

En cualquier caso, y eligiendo las opciones que más se ajusten a las necesidades de cada uno, es una visita que recomiendo encarecidamente. La sensación de desconexión, de carencia de ruido, de paz y de comunión con la naturaleza justificarán de sobra el esfuerzo que se ha hecho para llegar hasta allí. Si además tenéis tiempo suficiente como para pasar una noche en la isla, no dudéis en hacerlo. Sentirte uno de los pocos afortunados que se queda en aquel lugar mágico cuando cae la tarde y zarpa el último barco fue un auténtico privilegio y una experiencia inolvidable.

Al caer la tarde la isla se vacía y salvo algunos afortunados campistas nadie más puede pasar la noche en ella.

¿Cómo llegar a las Islas Cíes?

Existen varios puertos o puntos de origen desde donde iniciar la partida hacia el archipiélago de Cíes y estos son: Vigo, Baiona y Cangas. El tiempo de la travesía no suele superar los 45 min y actualmente existen tres compañías que ofrecen estos servicios.

Cruceros Rías Baixas http://crucerosriasbaixas.com/rutas-en-barco/1-islas-cies

Piratas de Nabia https://www.piratasdenabia.com/tour/barco-islas-cies/

Naviera Mar de Ons   https://www.mardeons.es/es/viajes/islas-cies/horarios-y-tarifas-de-viajes-a-islas-cies/

Hospedaje y comida.

La isla dispone de un par de establecimientos donde sirven comidas. No esperes un menú gourmet ni nada muy elaborado. Yo opté por llevarme la comida desde Vigo y salí ganando en calidad y en ahorro.

En lo referente al hospedaje existe un camping como única alternativa para pernoctar en aquel paraíso. Te adelantamos que las plazas son muy limitadas en temporada alta y que conviene reservar con suficiente antelación. Allí tienes la opción de alquilar tiendas de campaña con camas muy cómodas o si lo prefieres puedes llevar la tuya propia. Recuerda que bajo ningún concepto se podrá encender fuego.

Tiendas de alquiler del camping de la isla.

http://www.campingislascies.com/

¡Nos vemos la semana que viene en el próximo artículo!

 Os esperamos en nuestras expediciones de grupo a las que deberías unirte cuanto antes. 😉

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