Si algo tiene Escocia es la capacidad indiscutible de enamorar a todo aquel que se digne a hacerle una visita. No importa que el promedio de días soleados al año no supere los 80 ni que el chirimiri forme parte del paisaje natural del día a día escocés.

Sus verdes paisajes, sus grandes lagos, sus castillos cargados de historia, las leyendas que se han forjado en torno a estas tierras a lo largo de los siglos, sus cientos de km de serpenteantes carreteras hacia lugares asombrosos, su omnipresente niebla, la incalculable belleza de la región de las Highlands y la amabilidad de su gente son capaces de eclipsar a cualquier inclemencia meteorológica que se digne a competir con su gran hermosura innata.

Si todo lo descrito anteriormente te seduce, estás delante de uno de los viajes de tu vida, si en cambio eres más urbanita y pretendías topar con un viaje a su capital Edimburgo durante varios días y volverte, has topado con la agencia equivocada. Aquí nos vamos a hartar de hacer kilómetros y nos recorreremos ¾ partes del país para que no quede ningún rincón de los considerados “TOP” por descubrir.

Nuestro estilo es el de siempre y vamos a seguir fieles a él. Aun visitando varias ciudades como su capital, Aberdeen o Iverness entre otras, nos gustan las visitas en profundidad y recorrernos esos rincones más singulares y alejados a los que no todo el mundo está dispuesto a llevarte.

Siguiendo la línea de nuestro formato de viajes, vamos a movernos en coches de alquiler conducidos por nosotros mismos, pero centrándonos como casi siempre más en el bloque naturaleza, de las rutas de senderismo, los castillos más impresionantes de la geografía nacional y haciendo especial hincapié la fascinante región de las Highlands o Tierras Altas que bajo nuestro punto de vista es más bella del país con creces.

Prepara tu cámara y abre bien los ojos porque esos castillos de ensueño que te has pasado la vida viendo en postales o en salvapantallas de Windows los vas a palpar por fin con tus manos y vas a comprobar que la magia del directo supera a toda imagen que te pudieran enseñar.

Buena prueba de ello serán las visitas en el emblemático Castillo de Stalker flotando sobre el lago Laich,

o al icónico Eilean Donan Castle, en la Isla de Skye que, pseudo sumergido en otro lago con el único acceso a él a través de su fotografiado puente de 3 ojos, nos dejará perplejos.

Los veremos coronando montañas, colgados de acantilados como el de Dunnotar Castle ,

cubiertos de vegetación en mitad de frondosos bosques y casi convertidos en ruinas como el sobrecogedor Urquhart Castle.

O con sabor a realeza, como el majestuoso “Balmoral Castle”, residencia estival de la monarquía británica.

Pero el mayor tesoro de la tierra que vio crecer a William Wallace, del que por cierto visitaremos la torre que lo homenajea, no son ni sus castillos, ni sus leyendas, sino el hecho de poder perderte por sus carreteras y quedarte perplejo cada 5 min por la diversidad que sus paisajes sobrenaturales te van a ir ofreciendo a cada instante.

El camino a las Highlands es un regalo para los sentidos por sí sólo y la necesidad de detener el coche en la cuneta para bajarte a contemplar la estampa que te espera a cada milla que avances, se acabará convirtiendo en el sino del viaje.

No van a faltar parques nacionales como el del Lago Lomond y los Trossachs, pintorescas poblaciones que salpiquen de colorido los verdes paisajes característicos de estas tierras como la “casi dibujada a mano”, Portree, o pequeñas joyas costeras de la talla de Ullapool, o la más turística pero igual de acogedora Fort William.

o pequeñas joyas costeras de la talla de Ullapool, o la más turística pero igual de acogedora Fort William.

Sacaremos tiempo para estirar las piernas y hacer sesiones de senderismo muy atractivas en dirección a cascadas y rápidos que tenemos guardadas con recelo de visitas pasadas a estas regiones como la de las Fairy Pools, la de Conic Hill y alguna otra que nos reservamos.

Buscaremos a sus genuinas vacas “kyloe”, esa raza originaria de las Highlands con flequillo y de aspecto amigable.

No nos podíamos despedir de las tierras altas sin hacerle una visita al monstruo más conocido de Reino Unido, el entrañable Nessy y a su mundialmente conocido Lago Ness.

Y como no todo va a ser verde, ya en la civilización, el programa incluye visitas a la monumental Stirling y a la capital Edimburgo para escuchar el sonido de las gaitas de fondo por sus calles.

Entraremos en algunos de sus concurridos pubs con música en directo o traernos una “kilt” o falda de cuadros de alguna tienda de souvenirs como recuerdo.

Pero antes de dar el paso siempre nos gusta aclarar algunos detalles técnicos del viaje para evitar malentendidos.
DATOS A TENER EN CUENTA
Hospedaje: Escocia y las Tierras Altas en concreto son lugares carísimos y con una oferta hostelera muy escasa debido en gran parte a la alta despoblación. Es por eso que conseguir hospedaje en temporada alta como es julio es una tarea muy ardua. Por este motivo, os queremos recalcar que fiel a nuestro estilo mochilero en lugares de esta índole, algunos de días vamos a dormir en habitaciones compartidas (de hasta tres compañeros/as por cuarto), Alguna vez con baño exterior compartido y otras noches la pernocta será en bungallows)
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Conducción: Para ver tanta belleza y tan distribuida por su geografía es necesario hacer muchos kms y con ello cambiar de hospedaje casi a diario para seguir avanzando en el circuito. Si te hicieras con una plaza, has de estar preparado, si no todos, la mayoría de compañeros al menos, de contemplar la idea de ofrecerte como conductor a ratos en los vehículos alquilados por compañerismo con el grupo.

Las comidas: las haremos de dos tipos como siempre: los almuerzos de un modo más informal y rápido para no entorpecer el programa: picnic en lugares bonitos o en lugares de “take away” y las cenas ya en restaurantes locales para disfrutar de la comida regional.
