¿Te imaginas recorrer campos de lavanda cuando estos lucen en todo su esplendor, Pasear por muchos de los escenarios que pisó el mismísimo Vincent Van Gogh, Explorar pueblos de una personalidad tan marcadas como aquellos con sus característicos tonos ocre, crema, terracota y pastel?

Todo esto y mucho más será posible ya que el próximo mes de junio nos embarcaremos en un viaje de 5 días que combinará naturaleza, historia, arte, aventura y un toque mediterráneo irresistible por la Provenza Francesa. Desde pueblos pintorescos que parecen sacados de una postal hasta gargantas azul turquesa y campos de lavanda infinitos en los que cada jornada será una experiencia única. Seréis sólo 11 afortunados/as y con este resumen estamos seguros de que este itinerario te enamorará con sólo leerlo.

Aix-en-Provence: el encanto elegante del sur
Tras recoger nuestros tres coches de alquiler comenzaremos nuestra aventura por Aix-en-Provence, una ciudad que respira arte, cultura y serenidad. Pasear por sus calles será como entrar en una pintura que mezcla tonos cálidos, sombras suaves y plazas llenas de vida. Nos dejaremos seducir por sus mercados al aire libre, sus fuentes históricas y ese aire bohemio tan característico. Caminar por el Cours Mirabeau bajo las hileras de plátanos es una de esas experiencias que se quedan grabadas, porque Aix tiene ese don especial: convierte un simple paseo en un recuerdo inolvidable. Además, aprovecharemos para descubrir su pasado artístico, siguiendo los pasos de Cézanne, cuya esencia todavía flota entre cafés, talleres y miradores.

Saint-Rémy-de-Provence y el eco de Van Gogh
Otro de los momentos más emocionantes del viaje será nuestra visita a Saint-Rémy-de-Provence, un lugar en el que la historia, la belleza natural y el arte convergen de forma casi poética. Sus calles estrechas, sus plazas y su ambiente provenzal lo convierten en uno de esos pueblos que se disfrutan sin prisas.

Pero lo que hace especial esta parada es la oportunidad de adentrarnos en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, donde estuvo internado Vincent Van Gogh.

Aquí, entre jardines de lavanda, cipreses y luz dorada, el artista creó algunas de sus obras más icónicas. Recorrer este lugar será un viaje emocional: se siente cómo la sensibilidad del pintor aún vibra entre paredes y paisajes. Es fácil comprender por qué encontró aquí una inspiración tan profunda.

Senderismo entre ocres: Sentier des Ocres
En pleno corazón del Luberon nos espera una caminata fascinante: el Sentier des Ocres en Roussillon. Se trata de un sendero que parece sacado de otro planeta, donde el suelo se tiñe de naranjas, rojos y amarillos intensos como si estuviéramos caminando sobre pigmentos vivos.

La combinación de la luz del sol con los tonos del ocre da lugar a un paisaje lunático que cambia a cada paso. Este paseo será una de las actividades más fotogénicas del viaje y, sobre todo, una experiencia sensorial única. La erosión ha tallado formas caprichosas en la roca, creando un escenario natural que recuerda al Lejano Oeste, pero con el toque provenzal que lo hace aún más mágico.

La aventura acuática: Gorges du Verdon e hidropedales
Y como estamos en Viajando Diferente, no podía faltar un toque de aventura, dedicaremos una jornada a explorar las impresionantes Gorges du Verdon, consideradas uno de los cañones más bellos de Europa. Sus aguas turquesa y sus paredes de piedra caliza dan forma a un paisaje espectacular que enamora tanto a quienes buscan adrenalina como a quienes desean desconectar en plena naturaleza.

Aquí viviremos un momento especialmente divertido: refrescantes baños en el ya por entonces inicio de verano o la actividad de hidropedales, que nos permitirá adentrarnos en el corazón del cañón, avanzar sobre aguas tranquilas y contemplar su magnitud desde dentro y a posteriori desde fuera desde muchos de los mejores miradores que os tenemos seleccionados. Es una experiencia refrescante y perfecta para disfrutar en grupo, acompañada por el sonido del agua y el eco de las montañas.

Moustiers-Sainte-Marie: un pueblo colgado entre montañas
Tras esta aventura acuática, haremos una parada obligatoria en Moustiers-Sainte-Marie, considerado uno de los pueblos más bellos de Francia. Situado entre dos acantilados y coronado por una estrella suspendida entre las rocas, Moustiers tiene un aura especial. Sus pequeñas casas, sus talleres de cerámica y sus callejuelas empedradas lo convierten en el lugar ideal para una pausa tranquila, un café al sol o un paseo sin rumbo fijo. Su ubicación regala unas vistas preciosas sobre el valle y unas puestas de sol de infarto.

Los campos de lavanda de Valensole: un sueño violeta
Una de las imágenes más icónicas de la Provenza nos espera en los campos de lavanda de Valensole. En junio, cuando estos campos empiezan a teñirse de color púrpura y desprenden su fragancia inconfundible, el paisaje es simplemente inolvidable. Caminaremos entre hileras infinitas de lavanda que se balancean suavemente con el viento, y tendremos tiempo para hacernos mil fotos, para disfrutar del aroma y para sentir esa calma única que solo la Provenza puede ofrecer.

Gordes: un pueblo suspendido en el tiempo
Nuestro viaje también nos llevará a Gordes, una joya sobre una colina que parece flotar entre campos y viñedos. Pasaremos aquí media jornada para explorar sus calles empedradas, sus plazas soleadas y sus miradores privilegiados. Gordes es un pueblo elegante y silencioso, donde cada esquina parece una obra de arte. En lo alto, el castillo ofrece una panorámica digna de postal, mientras que las callejuelas serpentean entre fachadas de piedra color miel. Será un momento perfecto para relajarnos, tomar algo frente al paisaje y dejarse seducir por la esencia tranquila del Luberon.

Calas salvajes: Calanque de Sormiou y Plage Sauvage de Morgiou
El Mediterráneo también será protagonista en este viaje. Disfrutaremos de dos de las joyas naturales más bonitas de la costa de Marsella: la Calanque de Sormiou y la Plage Sauvage de Morgiou.

Ambas son calas salvajes, de aguas cristalinas y rodeadas de acantilados blancos que descienden abruptamente hacia el mar. Aquí podremos darnos un baño refrescante, hacer snorkel, disfrutar del paisaje y sentir esa mezcla perfecta entre mar y montaña. Son lugares que nos sorprenderán por su belleza natural intacta, y su enorme parecido a nuestras playas de Baleares.

Vallon des Auffes: esencia marinera en Marsella
Dentro de nuestra apretada agenda, hemos elegido una breve parada en el encantador Vallon des Auffes de Marsella, que es un pequeño puerto pesquero que parece resistirse al paso del tiempo. Con sus barcas coloridas, sus casas bajas y su ambiente auténtico, este rincón marinero nos trasladará a tiempos pretéritos de aquella Marsella de antaño.

Fontaine-de-Vaucluse o Cotignac: un paseo con alma provenzal
Finalmente, dedicaremos unas horas a pasear por Fontaine-de-Vaucluse, un pueblo marcado por las aguas turquesa del río Sorgue lleno de piscinas naturales y molinos de agua creando una atmósfera mágica.

El broche de oro lo pondrá Cotignac, con sus casas apoyadas en un impresionante acantilado de piedra. Lugar donde las calles ancladas en siglos atrás parecen contar historias y donde el murmullo del agua o el sonido del viento entre los árboles acompaña cada paso.

A TENER EN CUENTA…
Si todos estos argumentos te han cautivado, estás dispuest@ a sobrellevar muchas horas de coche (la región es extensa) en pos de la magia que cada visita nos tiene preparada, de compartir bungalows con otr@s d@s compis de expedición en dos de las 4 noches que engloba el viaje y las ganas pueden con todo lo demás, este es tu destino. Cierra tu plaza cuanto antes y…
