Con este resumen quiero invitaros a algo más que a un viaje: me gustaría proponeros una expedición inolvidable al oeste de Canadá, al territorio donde la naturaleza manda y el tiempo parece haberse detenido de un modo imperturbable.

Os hablo de las Rocosas Canadienses, el corazón salvaje del país y ubicadas entre las provincias de Alberta y la Columbia Británica, todo un hito para los amantes de la naturaleza y organizado a conciencia en el mes idóneo donde sus colores brillan con mayor esplendor.

Durante 15 días, recorreremos juntos uno de los escenarios más espectaculares del planeta. Será un viaje de autor cuidado al más mínimo detalle para un grupo reducido de sólo 11 personas, construido a propósito para quienes buscan vivir Canadá con intensidad, emborrachándose de su flora y de su fauna, y practicando un turismo activo en el que el senderismo y los paisajes tendrán un papel fundamental.

El paquete viene cargado de aventura, de emoción y de conexión profunda bajo un telón de fondo con estampas más dignas de los salvapantallas de nuestros PCs que de la vida real propiamente dicha.

Parque Nacional de Banff: el alma de las Rocosas
Nuestro viaje comenzará tras recoger nuestros coches de alquiler para poner rumbo a uno de los grandes iconos de Canadá: el Parque Nacional de Banff, un lugar que parece sacado de una postal permanente.

Aquí, las montañas se elevan majestuosas, los bosques son infinitos y el aire se respira diferente. Caminaremos por sus senderos más emblemáticos, descubriremos miradores impresionantes y sentiremos por primera vez esa mezcla de asombro y paz que solo Banff sabe ofrecer.

Es el lugar perfecto para comenzar la expedición y entender por qué este parque es considerado a boca llena, Patrimonio de la Humanidad.
Entre algunas de las actividades que os tenemos preparadas estaría incluida la de subida en la Banff Gondola o a alguno de los teleféricos con más renombres de la región, una experiencia imprescindible que nos elevará de un modo sutil hasta uno de los mejores miradores de las Rocosas. Desde lo alto, el paisaje se despliega en 360 grados: valles infinitos, picos afilados y ríos que serpentearán a nuestros pies. Es uno de esos momentos en los que el silencio se impone y solo queda contemplar. Nos traeremos fotos inolvidables y tomaremos verdadera conciencia de la inmensidad de Canadá.

Tras días de mucho ajetreo llegará el momento de relajarse y recargar las pilas, y nada mejor para hacerlo que sumergiéndonos en
las famosas Banff Upper Hot Springs. Adentrarse en sus aguas termales naturales, rodeados de montañas y vapor, será una experiencia de lo más reconfortante.

Aquí el cuerpo se relaja y la mente se aquieta. No será sólo un baño, hablamos de un ritual de bienestar en uno de los entornos naturales más bellos del mundo.

El viaje irá avanzando hasta el Lago Louise: el lago del azul imposible
Visitar el Lago Louise será encontrarse cara a cara con uno de los lagos más bellos y fotografiados del mundo, y entender por qué ninguna foto le hace justicia. Su color turquesa, alimentado por glaciares, contrasta con las montañas que lo rodean creando una instantánea casi irreal. Caminaremos por sus orillas, respiraremos su tranquilidad y nos dejaremos envolver por una atmósfera que transmite serenidad y grandeza a partes iguales.

Y llegará el momento de ponerle cara al Lago Moraine: otra belleza en estado puro
Si el Lago Louise impresiona, el Lago Moraine directamente emociona. Rodeado por el Valle de los Diez Picos, este lago es una auténtica obra de arte natural. Llegar hasta allí, contemplarlo en silencio y observar cómo la luz transforma sus colores a lo largo del día es una de esas experiencias que justifican un viaje entero.

Aquí el tiempo se detiene y todo cobra sentido. Tanto en los alrededores de estos dos lagos como en otros muchos puntos estratégicos os tenemos montadas un puñado de vibrantes rutas de trekking que nos acercarán a los rincones más atractivos de la región como el Lake Agnes Tea House, la pradera de flores de Sunshine Meadows o el trepidante track hasta el Lago O´Hara entre otros.

El segundo de los parques nacionales elegidos no será otro que el Parque Nacional de Jasper: todo un baluarte de la naturaleza salvaje
Nos adentraremos en su territorio, más extenso, más salvaje y menos concurrido que Banff.
Aquí la naturaleza se muestra sin filtros. Su paleta o espectro de grandes paisajes, cielos abiertos colores es incalculable.

Caminaremos por senderos rodeados de bosques interminables, lagos de cristal y montañas imponentes, sintiendo esa libertad absoluta que solo los grandes espacios naturales pueden ofrecer.
La posibilidad de ver fauna local será altísima tanto en nuestras travesías como en el propio parque en sí proporcionando ese plus de atractivos que a todo gran viaje se le presupone.

Pero como suele decirse el destino no es sólo el verdadero objetivo, siendo con frecuencia el camino hacia él, o el “durante” otra parte igual de importante en la naturaleza de una expedición. Conducir por la Icefields Parkway será una prueba de ello. Esta, es para muchos, una de las experiencias más espectaculares que se pueden vivir en carretera.

Nosotros la recorreremos a nuestro ritmo, deteniéndonos en glaciares, cascadas, miradores y lagos de colores imposibles. Cada kilómetro será un regalo para los sentidos. No hablamos sólo de un trayecto, sino de una experiencia en sí misma, una sucesión constante de “wows”.
Y llegará la hora de adentrarnos en el Parque Nacional de Yoho: el paraíso de las cascadas y las actividades en canoa.
Yoho nos sorprenderá con su diversidad y su energía. Aquí visitaremos impresionantes cascadas como las Takakkaw Falls, o las Wapta Falls y paisajes tan populares como el Lago Emerald o el sorprendente Natural Bridge.

Además, viviremos una experiencia muy especial: alquilaremos canoas para navegar por las aguas tranquilas de algunos de sus lagos, rodeados de montañas y silencio.

Remar en un lago canadiense es una sensación de calma y conexión que difícilmente se olvida.

El cuarto bloque de este atractivo programa lo acaparará el Parque Nacional de Kootenay con sus contrastes y colores tan característicos.

Este nos mostrará otra cara de las Rocosas, con paisajes más áridos, formaciones geológicas sorprendentes y colores intensos y muy cinematográficos. Es un parque menos visitado, lo que lo convierte en un auténtico tesoro para quienes buscamos lugares distintos y menos masificados. Aquí entenderemos la increíble diversidad natural que aglutina esta región y que quedará patente en puntos como los arcillosos y marcianos Paint Pots o las deseadas Radium Hot Springs.

Con el Glacier National Park pondremos punto y final a nuestro periplo por Las Rocosas sin haber bajado un ápice el listón de lo que para todo viajero exigente sería considerado el Canadá más auténtico, imprescindible e “imperdible”.

El Roger Pass, un paso de montaña clave para entender las Rocosas o el Illecillewaet Glacier serán sólo algunas de las excursiones que os tenemos reservadas para ponerle un broche de oro a la altura de lo que se merece a esta inolvidable expedición por las Canadian Rockies.
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