No por ser menos conocida que otras regiones del país galo como puedan ser Normandía y Bretaña, la Provenza o La Alsacía cabría infravalorar a estas dos extensas regiones del sur de Francia que no en vano, alberga a 10 de los pueblos figurantes en el listado oficial de “Les plus veaux villages de France” (los pueblos más bonitos de Francia),

sino que además pueden presumir de acoger en su territorio al segundo enclave más visitado del país vecino, a infinidad de localidades, castillos, y monumentos reconocidas como Patrimonio de la UNESCO, y al que también es para muchos el pueblo más bonito del país galo.

Si a esto lo acompaña una orografía y una naturaleza selvática, de corte pirenaico, no hacen más que convertir al lugar en el destino perfecto para perderse en el tiempo y disfrutar de un lugar tan auténtico como mágico.

La región de Occitania ocupa gran parte de lo que hasta hace poco era conocido como Midi-Pyrénées y se encuentra al sur de la república francesa. Limita al oeste con la parte oriental de los pirineos, al este con los Alpes suizos, al sur con el mar Mediterráneo y al norte con Nueva Aquitania

Podríamos decir que es la tercera región mayor en cuanto a extensión del país y que el catálogo de pueblos sacados de cuento que esconde, mezclado con el marco natural en el que se asientan, conforma la receta ideal para atraer anualmente a millones de visitantes desde todas las partes de Europa y del mundo.

Nuestra aventura comenzará nada más bajarnos del aeropuerto de Toulouse al coger nuestros coches de alquiler y salir sin perder ni un minuto a devorar el “caramelito” que estas dos zonas supone para todo viajero entusiasta que se preste.

Nuestra primera parada en el camino nos llevará a Carcassonne, una de las ciudadelas amuralladas mejor conservadas del mundo que presume de ser considerada Patrimonio de la Unesco desde 1997. Ve preparando tus retinas porque las vas a agotar de ver sitios espectacularmente bellos.

Najac, o el pueblo colgado de una roca, teniendo a su castillo en ruinas del siglo XIII como principal icono de la villa será otra de las joyas que nos reciba en nuestra segunda jornada.

Iremos alternando aldeas y pueblecitos de postal con alguna ciudad mayor como Albi, y su majestuosa catedral de ladrillo rojo. La vida que le da el río Tarn partiendo a la villa en dos y sus zonas ajardinadas nos harán pasar unas horas muy agradables entre sus calles.

Pero no será hasta que pisemos Saint-Cirq-Lapopie cuando seremos conscientes verdaderamente de que nuestra visita a Occitania ha sobrepasado cualquier expectativa que pudiésemos llevar al viaje. Sus calles y casas medievales, el río bordeando a la aldea, el castillo coronando la villa y esa magia que le da al lugar un enclave idílico tal, hará que caigas prendado a sus brazos desde el inicio.

Si alucinaste con Saint-Cirq, no te quedarán palabras para describir a Conques, para nosotros, sin lugar a dudas el pueblo más bonito de toda Francia. Encapsulado en el medievo y lugar de paso obligado para los peregrinos que recorren el camino de Santiago francés. Esta “maqueta de juguete” te cautivará de principio a fin con sus calles, su abadía y esa sensación indescriptible de ir paseando por un lugar lleno de magia por el que no ha pasado el tiempo.

Si te gustan los puentes medievales, Belcastel tendrá mucho que decirte con su ejemplar del siglo XV y su museo de la fragua. Este remanso de paz convertido en pueblo hará que te cuestiones la idea de volver para dejarlo todo y comenzar un retiro vitalicio aquí.

Cambiando de registro, también haremos un alto en el camino en el que es considerado el segundo enclave más visitado del país galo después del mismísimo Mont Saint-Michell, que no es otro que Rocamadour. En este lugar de peregrinación han sido esculpidas sobre un cerro rocoso un imponente castillo y un majestuoso santuario en honor a su “virgen negra” que se erige como una faraónica obra de ingeniería que te dejará fascinado.

Pero para pueblo original nos espera Salles-la-Source y su cascada de aproximadamente 40 metros de altura, repartida en tres niveles que descienden sobre el pueblo convirtiéndola en un espectáculo visual para los visitantes.

Habrá otras cascadas, pero ya no insertadas en núcleos urbanos y a las que tendremos que llegar después de algunas caminatas por la naturaleza como la Cascada d´Autoire, que proviene del rio Ruisseau de Lavaur y cae de una altura de 30 metros entre acantilados calcáreos.

En nuestro tramo final hacia el norte nos colaremos por algunas de las más bellas localidades de la región de Nueva Aquitania, esas bañadas por el río Dordoña que quitan el hipo desde que pones el primer pie en ellas.

Pueblos desafiando a la gravedad como Castelnaud la Chapelle, La Roque de Gageac y otro par de ellos que preferimos enseñarte sin adelantarte nada por aquí, pondrán el broche de oro a un recorrido mágico.

Como colofón, y para los amantes del vino en particular nos pararemos a hacer una visita a Saint Émilion, un hermoso pueblo medieval situado en el corazón de los famosos viñedos de Burdeos. La localidad es única por la importancia de sus propiedades vinícolas, la calidad de sus vinos y la majestuosidad de su arquitectura y sus monumentos.

Como nota final, no podíamos pasar por alto la suculenta gastronomía francesa de la que afortunadamente disfrutaremos y que destaca en la zona por delicias como la famosa cassoulet como guiso regional, el confit o magret de pato, sus mil tipos de quesos o el foie gras conformando los principales platos de la gastronomía regional que harán que repongamos fuerzas después de las apretadas jornadas que nos deparará esta completa ruta.

¡No dejes que se agoten las plazas y cierra la tuya!