Injustamente a la sombra de las siempre laureadas Toscana, Grandes Lagos, Cinqueterre o la Costa Amalfitana, se encuentra la región de Puglia en el sur de Italia, más concretamente en lo que conocemos por el “talón de su bota”, para cautivarnos con su belleza innata, su historia, su gastronomía y sus playas de ensueño, desde el primer momento en el que la pisamos.

Con atractivos suficientes como para dejar de permanecer eclipsada por sus hermanas del norte, te va a ocasionar una sorpresa muy grata si la visitas por primera vez.

Casi cinco años después nuestra última incursión en la zona, repetimos región, pero con el doble de experiencia para pulir una ruta que ya de por sí se pasaba de atractiva. Y es que Puglia, te ofrece otra visión, la de una Italia auténtica, donde lo que abunda es el turismo nacional italiano y donde no se pierde ni un ápice de la esencia e idiosincrasia del sur del país transalpino.

Pueblos desconchados colgando de acantilados, ropa tendida, piscinas naturales de agua turquesa, historia, muchos restos romanos, casas-cueva, formaciones rocosas flotando en el mar y una gastronomía para olvidarse de la báscula durante una semana, son sólo algunos de los alicientes de su carta de presentación.

Lo de pasear por Monopoli, con su puerto lleno de barquitas de colores recién llegadas de faenar, su laberíntico barrio de los pescadores con sus estrechas callejuelas, y sus decadentes palacetes y fachadas desconchadas te harán que vuelvas a creer en el amor a primera vista.

Tampoco dejará indiferente a nadie perderse por el peculiar pueblo de Alberobello construido a base de casitas de piedra y tejados con forma cónica que nos recordarán a cualquier aldea medieval del Señor de los Anillos más que a un pueblo italiano de hoy en día.

Mientras descendemos hacia el sur haremos una parada inevitable en la mágica localidad de Lecce, conocida como “la Florencia Barroca” en la que destaca su casco histórico que alberga un teatro y un anfiteatro romano conservados en unas más que aceptables condiciones.

No faltarán las imprescindibles visitas a la capital de la región, Bari, a “la ciudad blanca” de Otranto o el encalado pueblo de Ostuni con su rabioso parecido a la estéticas de esos pueblos icónicos de las islas griegas.

Habrá tiempo de sobra para los baños al tratarse de mediados de mayo y cuando el calor y los días largos empiezan ya a hacer acto de presencia.

Para que no tengas excusa a la hora de zambullirte al agua te hemos hecho una selección de las mejores playas y las más variadas, que van desde la piscina natural de Marina Serra

Cala Porto, literalmente encajada en el embudo que provoca un gran tajo entre los dos acantilados que separan el pintoresco pueblo de Polignano a Mare.

La tercera propuesta es la Grotta della Poesia, la cual parece llegada de otro planeta debido a su forma lunática. Con un aire bastante parecido al que nos ofrecen los cenotes de la Riviera Maya mexicana, te invita a que saltes dentro de ella desde las alturas para refrescarte en su gigante poza central.

Y para contrastar y que te puedas llevar también otra visión de playas menos rocosas, rodeadas de grandes pinares, inmensos bancos de arena dorada bañadas por las cristalinas aguas del mar Adriático y el Jónico, queremos que descubras la mejor playa de la Baia dei Turchi sin olvidarnos de la coqueta y escondida Cala dell´ Acquaviva.

Como “bonus track”, y después de la experiencia previa vemos necesario repetir y refrescarnos en una de las playas que más hemos disfrutado de sus aguas en nuestras veces anteriores allí: Punta Prosciutto, que probablemente sea la más parecida que encontremos a nuestra isla de Formentera durante toda la expedición.

Entre las ciudades más exóticas de nuestro circuito, encontraremos a Galipoli, con su casco antiguo amurallado comiéndose el mar y con una magia envolvente de esas que te atrapan.

y sin lugar a dudas, la guinda del pastel nos la pondrá la enigmática ciudad de Matera, conocida como “La Pequeña Cappadocia”. Sus originarias “sassi” o casa-cueva de adobe semi-insertadas en las laderas de sus montañas se llevarán toda la atención de nuestros objetivos, y si te dejas llevar por la imaginación, tendrás la sensación de estar paseando por las antiguas calles de Belén o Judea que nos describían en La Biblia.

Para terminar, te recuerdo que la gastronomía pugliense encabeza una de las más distinguidas del país transalpino. No nos iremos sin probar su tradicional pasta fresca con marisco, ni el plato estrella regional conocido como los “orecchiette alle cime di rapa”, con una pasta rellena con verduras como principal protagonista que te enganchará desde el primer bocado. Si eres de los golosos, te adelantamos que te volverás para casa con alguna ración de sus “zeppoles” (una especie de pestiños de miel y crema) o de sus irresistibles “pasticciottos” de Lecce que te harán salivar con sólo olerlos.

Para llevar a cabo una ruta tan completa y minuciosa como esta, volveremos a recurrir a los coches de alquiler que tomaremos en el mismo aeropuerto nada más bajarnos del avión. Como en la mayoría de nuestros viajes, el tope de participantes será de 11 personas más coordinador.
¡Nos vemos pronto, viajero!