Porque no todo es La Alsacia en navidad y no nos cansamos de decir a boca llena que el viejo continente está lleno de regiones y rincones tan bonitos o más que este. Igual de auténticos, menos masificados y más accesibles económicamente hablando sin perder un ápice de potencial. Desde Viajando Diferente, os invitamos a formar parte de una aventura irrepetible durante el próximo Puente de la Constitución en diciembre en el que os hemos preparado una escapada de 5 días en la previa a las vacaciones de Navidad, el momento exacto en el que el Valle del Mosela alemán y Luxemburgo (como bonus y “país extra” en el pack) se transforman en un auténtico cuento de hadas.

Olvídate de los viajes masificados y las rutas predecibles. Esta expedición grupal está pensada para almas viajeras que buscan autenticidad, paisajes de infarto, castillos medievales cubiertos de misterio y el aroma a canela y vino caliente de los mercados navideños más bonitos de Europa.

Para que vayáis abriendo boca os vamos a detallar los tesoros que descubriremos juntos en esta ruta exclusiva al corazón del invierno europeo. Cada parada ha sido seleccionada estratégicamente para ofreceros una combinación equilibrada con la dosis perfecta de historia, naturaleza impactante y desconexión total.
Comenzaremos con la grandiosidad de una de las ciudades más vibrantes de Alemania: Colonia y su imponente catedral. La silueta de su archifamosa catedral gótica nos dejará sin aliento mientras nos adentramos en la magia local.

Y es que, la catedral de Colonia se eleva en el pódium de catedrales germanas con razón, siendo esta una joya gótica colosal que sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y que se erige sobre el río Rin copando todo el protagonismo de la ciudad.
Colonia alberga también uno de los Mercadillos Navideños más famosos de Europa, ubicado justo a los pies de la catedral, iluminado por miles de luces y lleno de artesanías tradicionales.

Ya en el valle que da nombre a nuestro viaje, nos alojaremos en Cochem: El corazón del Mosela. Este pueblo parece sacado directamente de las páginas de una fábula medieval. Con sus calles empedradas y su atmósfera acogedora, nos robará el corazón al instante.

Entre sus atractivos destaca el Castillo de Reichsburg, una imponente fortaleza que corona la colina, ofreciendo vistas panorámicas cubiertas por la bruma invernal.

Desde sus muros y torres de vigilancia divisaremos los viñedos y disfrutaremos de una de las mejores perspectivas del valle y del río desde las alturas.
El Castillo de Eltz con ese enorme parecido al de Rapunzel, será otra parada incuestionable. Oculto en un frondoso valle, este es uno de los pocos castillos europeos que nunca ha sido destruido.

Su arquitectura es sencillamente espectacular. Sus torres puntiagudas y entramados de madera nos harán viajar en el tiempo durante unas horas.

Para los amantes de las emociones fuertes y las fotografías espectaculares os hemos preparado una joyita conocida como el Puente Geierlay.

Este puente colgante nos hará sentir lo que es la adrenalina en estado puro mientras lo atravesamos a más de 100 m. de altura sobre un bosque de cedros.

Y continuando por el curso de nuestro río Mosela, eje y faro de todo nuestro viaje, la geografía se vuelve arte en este punto del camino. Aquí contemplaremos uno de los espectáculos naturales más fotografiados de toda la región: el Meandro de Bremm, donde el río da un giro perfecto de 180 grados, creando una curva sinuosa rodeada de viñedos verticales que pareciera haber sido trazada a mano.

Desde el mismo mirador, admiraremos las laderas del viñedo más empinado de Europa, desafiando la gravedad bajo la luz de diciembre.
Beilstein será nuestro siguiente objetivo. Este diminuto rincón, apodado La Bella Durmiente del Mosela es considerado por muchos el pueblo más bonito y mejor conservado de toda la cuenca del río: un viaje directo al pasado.

Sus plazas en miniatura y casas de entramado de madera apenas han cambiado en los últimos siglos. Su belleza es tan perfecta que ha servido de decorado para numerosas películas históricas.
Pero bajo nuestro punto de vista, la localidad de Bernkastel-Kues se lleva la palma a la hora de encarnar esa esencia navideña hecha pueblo.

Si tuviéramos que imaginar el mercado de navidad perfecto, sin duda se parecería a este rincón lleno de magia, tradición y excelente conservación.
Su Plaza del Mercado rodeada de edificios del siglo XVII que se iluminan generan una estampa navideña insuperable.
Al igual que La Casa Estrecha: otro de los rincones más instagramables del pueblo.

Aparte de muchos pueblos de corte medieval, pararemos también en Traben-Trarbach, una joya de la Belle Époque.

Este pueblo es popular porque esconde un secreto muy especial, que no es otro que su Christmas Market subterráneo montado en sus místicas bodegas subterráneas.

Y en el segundo bloque del viaje, dedicaremos una jornada completa a Luxemburgo, la capital del Gran Ducado complementada con una experiencia de spa muy gratificante en el complejo termal Mondorf Domaine Thermal.

Tras una mañana por su impresionante mercado navideño engalanado con luces de diseño, norias y una gastronomía exquisita en pleno centro financiero e histórico de Europa,

nos dirigiremos al balneario que nos hará recargar las pilas tras varias jornadas maratonianas.

Y como nos gusta apurar al máximo las escapadas, aun no perteneciendo a la región, os tenemos preparado tres caramelitos de esos que enamoran a cualquiera:
1.Monschau: Magia entre colinas
Ubicado en la región de Eifel, este pueblo escondido en un estrecho valle fluvial nos transportará a una época de arrieros y tejedores.

Las aguas del río Rur cruzan el pueblo reflejando las fachadas de pizarra gris y madera que lo caracterizan. Creando una atmósfera de cuento en el que su aislamiento geográfico ha tenido mucho que ver en su alto nivel de conservación.

2.Monreal: El secreto mejor guardado
Menos conocido por el turismo de masas, este rincón medieval es una de las sorpresas más auténticas de nuestra expedición grupal.

Las ruinas de los dos Castillos y sus tres puentes de piedra sobre el río Elzbach ofrecen postales idílicas para nuestras retinas.
3. Limburg an der Lahn: Color y grandeza
Terminaremos de enriquecer nuestra ruta con una parada en esta ciudad que destaca por su vibrante colorido y su inmenso patrimonio arquitectónico.
En ella se eleva sobre el resto de edificios la Catedral de San Jorge, un impresionante templo de estilo románico-gótico tardío pintado en llamativos tonos blancos y rojizos.

Y a la altura de su catedral, habría que resaltar su casco antiguo impecable, uno de los pocos centros históricos de Alemania que consiguió sobrevivir a las guerras, lleno de detalles medievales en perfecto estado al día de hoy.